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FISIORUIZ : ¿Cómo repercute la disfunción de hígado sobre el sistema Músculo-esquelético?
Enviado por Fisioruiz el 22/1/2014 18:13:23 (1173 Lecturas)

Habitualmente, nuestros órganos y vísceras mucho tiempo antes de sufrir una enfermedad pasan por una fase de de DISFUNCIÓN, de mal funcionamiento, cada órgano nos avisa con una serie de signos y síntomas propios que se pueden traducir en dolores reflejos y alteraciones en nuestros músculos y articulaciones. En este artículo me propongo abordar los signos y sintomas que que se dan cuando es el hígado el órgano que entra en disfunción.
SIGNOS Y SÍNTOMAS DE HÍGADO

Podemos reconocer una disfunción hepática por los siguientes síntomas:

Ictericia.
Síntomas digestivos similares a los de la vesícula biliar, pero además, la disfunción de hígado puede provocar en el estómago una hipersecreción de ácido clorhídrico, que producen acidez, reflujos, etc. Por lo que, la acidez y reflujos tienen una raíz causal hepática.
Cansancio matutino.
Piel grasa y formación de quistes sebáceos en los parpados, cuero cabelludo y en general en cualquier zona de la piel. Acné y cualquier problema de piel que curse con picor.
Hígado graso.
Niveles de colesterol y trigliceridos elevados incluso en personas que se alimentan bien, pero por su carácter y/o su entorno se encuentran en permanente estrés.
Aliento cargado que desprende un vago olor a manzana o acetona.
Deseos de tomar chocolate, café, embutido y quesos.
Heces blanquecinas (por falta de bilis).
Heces que flotan o con olor nauseabundo, también estreñimiento y diarreas (cualquier problema del intestino delgado puede tener su raíz en el hígado).
Faringitis-amigdalitis, aunque pertenecen al elemento fuego, enferman por el mal funcionamiento del hígado. Las amígdalas reflejan el estado del sistema linfático intestinal y la faringe, la mucosa de la pared intestinal. Ambas pueden irritarse como una manifestación de cólera (hígado) retenida y no expresada.
Sudoración e incomodidad durante el sueño, que hacen que el paciente se despierte sobre las dos y tres de la madrugada.

REFLEJOS EN EL SISTEMA MÚSCULO-ESQUELÉTICO. CAUSAS DE DISFUNCIÓN

Cualquier dolor por contractura o bloqueo vertebral al lado derecho de la zona dorsal y cervical hasta el lado derecho de la nuca. Como en el caso de la vesícula biliar encontraremos sensibilidad a la palpación de las vértebras 4ª a 7ª dorsales y rigidez de la zona con la consiguiente repercusión en la región cervical baja.
Un dolor muy frecuente es el que el paciente nota en la zona interescapular derecha; el paciente siente un dolor sordo, continuo, exacerbado a veces con alguna postura, más en momentos de reposo o al final del día y rigidez dorsal matutina. Frecuentemente el dolor se mitiga, incluso desaparece en el momento de pleno estrés o actividad física y empeora con el reposo sobe todo en los días de descanso. El paciente suele buscar alivio al comprimir la zona incluso hasta hacerse daño, encontrando así una mejoría momentánea, pero siempre transitoria. Puede haber dos vertientes en esta contractura:
De aparición brusca o intensa: En este caso siempre se relaciona con un conflicto de crispación o enfado, frecuentemente de tipo familiar. Es vital que el paciente sea consciente de la causa para la evolución positiva de la dorsalgia.
De aparición progresiva: Menos aguda pero con una tendencia a cronificarse hasta el punto de que el paciente puede llegar manifestar dorsalgia de varios años de evolución. En este caso también, pueden existir enfados acumulados, crispación constante, pero siempre en una persona perfeccionista, introvertida y tendente a no limitarse ante el estrés.
Tendinitis del hombro derecho: Hay tres vías de influencia del hígado sobre el hombro derecho:
Cualquier articulación del cuerpo es susceptible de acumular desechos tóxicos microcristalizados, generados en el hígado. Cuando el hígado produce en exceso y el riñón no funciona lo suficientemente bien para eliminarlos, éstos se pueden acumular en cualquier articulación, pero el lugar de primera elección en relación con el hígado es el hombro derecho.
Hay una segunda vía de repercusión del hígado en el hombro derecho, ya que el hígado en disfunción provoca un aumento de tensión y acortamiento de los músculos antepulsores y rotadores internos del hombro (redondo mayor, subescapular y pectorales), lo cual produce un desequilibro biomecánico que si se mantiene, acaba provocando tendinopatía del manguito rotador y porción larga del bíceps.
El hígado puede repercutir sobre el hombro derecho, a través de una tercera vía; provoca una rigidez de la zona dorsal media-alta que puede ser indolora, pero siempre acabará por generar una hipermovilidad e irritación de los segmentos cervicales bajos, que a su vez alteran el complejo articular del hombro.
Cefaleas tensionales: Así como la vesícula, puede reflejar su disfunción en la zona izquierda de la nuca, el hígado lo hace en la zona derecha. La cefalea tensional que comienza con presión en ambos lados de la nuca, por una tensión aumentada y mantenida de los músculos que se insertan es esta zona, no es más que la consecuencia de la disfunción de hígado y vesícula biliar, es decir, la cefalea tensional no es más que una forma más de reflejar tensiones psicológicas internas, por carácter y por estrés (curiosamente un argentino me contó hace tiempo que en su país, en las zonas rurales, a los dolores de cabeza, los denominaban ataques de hígado). En general, las cefaleas son de origen hepático-biliar si se relacionan con las siguientes situaciones:
Cefaleas por crispación y enfados.
Cefaleas que se desencadenan por ciertos alimentos.
Cefaleas que se desencadenan por ayuno prolongado y que desaparecen al comer.
Cefaleas que se dan fundamentalmente los domingos o días de descanso (expresan el estrés acumula- do durante la semana) o a última hora del día a consecuencia del estrés.

Hay alimentos que aumentan está crispación hepático biliar. Un estudio reciente realizado por médicos y farmacéuticos realizado durante varios años, analizó a miles de pacientes con cefaleas tensionales en relación con su alimentación, comparándolos con la población sana. El resultado no dejó lugar a dudas: la relación entre alimentación y cefalea tensional era clara y se señalaron varios alimentos como generadores del dolor de cabeza: el chocolate, el café, la leche y el queso y, en menor medida, el picante y algunos frutos secos. En el caso de la leche, la relación está provocada por la manifiesta intolerancia (muchas veces ignorada) a este producto de un alto porcentaje de la población. Especialmente, muchos pacientes sienten cefaleas cuando no toman su dosis de café o chocolate habitual. Efectivamente, la cefalea tensional, es el síntoma principal del síndrome de abstinencia del chocolate y, sobre todo, del café; dura de doce a treinta y seis horas y lo ideal es que desaparezca sin tomar ninguna medicación, que no haría más que entorpecer el proceso de deshabituación e intoxicar más al hígado. El paciente propenso a cefalea tensional debería de dejar el café y el chocolate para situaciones esporádicas, y ser más estricto cuanto más estrés soporte. En los últimos años he observado cómo hay médicos que recetan comprimidos con cafeína para tratar la cefalea tensional y algunas jaquecas y en mi opinión, están muy desorientados. Es como si a un alcohólico le recetásemos jarabes a base de ron o de whisky porque observamos que el paciente se encuentra mejor y nota mejoría en sus síntomas del síndrome de abstinencia.

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